viernes, 23 de enero de 2009

A media tarde

Es curioso como a uno le cuesta adaptarse a las nuevas situaciones. Anoche me decías adiós y me rompías el alma.

La verdad es que hoy creo que no he hecho nada de bueno, todo el día he estado pensando en ello. Salvo algunos momentos puntuales, ocupado por mi trabajo o bien mi imaginación se escapaba de su encierro y volaba allende los muros de la oficina. Me venían imagenes remotas, cosas que están por vivir, ya sabes de lo que hablo, Carcassonne, San Lorenzo, Madrid, ay Madrid, este si que duele, Sanse, Sevilla, Mallorca.

Cualquien imagen que me evocase algo que hubiera querido vivir contigo me ha producido el mismo pensamiento... cuando vayamos a..., y de repente, zas! la cruda realidad me decía NO, NO SIGAS, ELLA YA NO ESTÁ CONTIGO, NUNCA IREIS AHI. Era la realidad? No, era mi mente preclara que cortaba las alas de la imaginación en aséptica cirugía y me hacía recalar de nuevo en el duro suelo.

No firmaré estos escritos, son solo míos, bueno, también son tuyos, quizás algún día te los regale, al fin y al cabo son mis pensamientos para ti.

Fíjate, has tenido que dejarme para conseguir que te escribiera. Que paradoja, no? Así es la vida, pura paradoja. Bueno, mi Niña, ahora ya paro, que se me vienen de nuevo las lágrimas a los ojos y así no puedo ver la pantalla.

Tal vez después, cuando me apetezca llamarte, cuando me de cuenta que no puedo te escriba de nuevo para decirte, con palabras que nunca te podré decir, te quiero!

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